Inicio del conflicto jaguar humano

Timeline

1874
1874

1874

Por medio de referencia anecdótica, mas no plasmada científicamente, se reporta presencia del jaguar en el área de Bohío y Buena Vista, cerca de la Cuenca del Canal de Panamá.
1876
1876

1876 – 1878

El Oficial de la Marina Francesa, Armand Reclus, recorrió Panamá. Hizo reportes de cuanto observó y anduvo. Entre estas observaciones están las de cacería del jaguar y un reporte de un jaguar al que le dieron cacería por comerse unos terneros en finca La Constancia en Arraiján.
1914
1914

1914 – 1915

Científicos del Museo de Historia Natural e Instituto Smithsonian efectuaron recorridos zonas del Canal de Panamá y la región boscosa de Darién,específicamente en El Real, Río Tuira, Meseta deTacarcuna, Cituro y Boca de Cupe, Darién. En su andar reportaron un espécimen que había sido baleado por un indígena cazador.
1920
1920

1920

Se registran los primeros hallazgos de tráfico ilegal de productos subproductos del jaguar como pieles, dientes y otras partes.Desde ese mismo año, el jaguar comenzó a representar un problema para los ganaderos de la región de Chepo en Panamá Este y en la ciudad de Panamá.  
1923
1923

1923

En1923, el Museo de Zoología del Colegio de Harvard publicó un artículo denominado: “Mamíferos del Darién”. En el escrito se reportó la presencia de una hembra adulta de Felis Onca centralis colectada en Rio Peluca, en la actual región del Parque Nacional Chagres.

El inicio del conflicto felino-ser humano se da por la depredación de los ejemplares de esta especie a los animales domésticos que regularmente viven en fincas cercanas a áreas boscosas.
El biólogo Ricardo Moreno explica que cazadores (furtivos, cazadores de subsistencia), cazan a las presas del jaguar, situación que obliga al felino a buscar otras opciones de alimento, en este caso, los animales domésticos. Las principales presas de los jaguares –y pumas- son especies de talla mediana a grande, como los venados, los saínos, puercos de monte, conejo pintado, perezosos, el tapir, caimanes, tortugas, entre otras especies. La gran mayoría de las especies que se han mencionado son el alimento de muchas personas y también las matan para la venta (ilegal), esto hace que haya una competencia directa con los felinos y el ser humano.

El problema de caza de jaguares por asentamientos de fincas es más grave en el Parque Nacional Cerro Hoya, distribuido entre las provincias de Los Santos y Veraguas, Parques Nacional Portobelo en la provincia de Colón y en el Parque Nacional Chagres; así como en el Parque Nacional Soberanía en la ciudad, el Bosque Protector de Arraiján entre Panamá Oeste y San Lorenzo en Colón.

“Por otro lado, los inmigrantes que llegan al Darién provenientes de Veraguas, Herrera, los Santos, Coclé y Chiriquí (entre otras) han incrementado considerablemente la deforestación y fragmentación para la agricultura y ganadería” (Heckadon),1981.

Marco de referencia

En 1999 se realizó encuestas descriptivas no formales para determinar cuáles eran las comunidades más afectadas por la depredación de ganado por parte de los felinos. En este caso se escogieron a las zonas y se decidió concentrar los esfuerzos en las comunidades de Nuevo Tonosí y San Antonio, ubicadas en el límite oeste del Parque Nacional Portobelo en Colón. La encuesta en mención buscaba arrojar datos: número de fincas afectadas y no afectadas por ataques de jaguares, cuantificar el ganado y animales domésticos que habían sido depredados.

Nota: En dos ocasiones se encontraron huellas de jaguares en los potreros recorridos las cuales fueron sacadas en moldes de yeso y se determinó que se trataba de un jaguar macho (Extremidad anterior 13 cm de ancho) y en la segunda ocasión la huella era probablemente de una hembra (rango de 8.5cm de ancho). Esto es extraído de Moreno & Olmos (2008)

Estos resultados dan un contexto referencial de la situación que se registra en todo el país sobre las razones iniciales del conflicto jaguar-ganaderos.

Los dueños de finca destacaron en la encuesta entre 1989 a 2001 han perdido alrededor de 309 animales entre reses,caballos, ovejas y perros.
Además se conoció que entre 1989 al 2000 se han sacrificado 17 jaguares y cuatro pumas y, sólo en el 2001 en el área se han sacrificado cinco jaguares más (Moreno y Olmos 2008)

Posición del ganadero

Independientemente que este especial se basa en la importancia de proteger y conservar al felino más grande de América, hay una realidad que no se puede ocultar, y es la de cientos de ganaderos en el ámbito nacional que pierden dinero cada vez que el jaguar depreda sus reses.

Las fincas estudiadas en el Parque Nacional Portobelo son pequeñas, tienen apenas unas 20 ó 25 vacas cada una. Los ganaderos ven a los felinos como una amenaza a su estabilidad económica y familiar. Hay quienes su sustento diario depende, únicamente de la actividad agrícola.

¿Cuánto pierden?

Benito Correa, ganadero de la provincia de Coclé, con más de 15 años de experiencia, nos dio un estimado de los precios de los animales que son depredados por el jaguar y también afirmó que como hombre de negocios es consciente de la importancia de proteger la fauna panameña y a la vez, del valor que supondría establecer planes de turismo ecológico en donde propios y extraños tengan la oportunidad de ver los animales silvestres, dentro de su propio hábitat, sin necesidad de afectar su entorno.

Ternero: $500.00
Novillo: $700.00
Vaca: $800.00 a $1.000.00
Caballo: según la raza $900.00 a $1.000.00. Caballos de raza más fina el precio oscila entre $3.000.00 a $10.000.00

Reducción de su espacio

Hasta hace unos 40 años, Panamá tenía una cobertura boscosa continua, principalmente en la parte atlántica (Caribe). Hoy día la realidad es otra; la tala y la quema de los bosques para la agricultura y la ganadería son factores negativos que han ocasionado que al menos 30% de la distribución original del jaguar se haya perdido..

¿Quién remunera?

Pese a que el conflicto ganadero-jaguar ha ido en aumento, con el pasar del tiempo en el país no existe compensación económica alguna para los afectados; con relación a esto, Yamil Guevara, Gerente de Seguro Pecuario, dijo que no hay compensaciones para ganaderos cuyas reses han sido depredadas por jaguar, “no es un riesgo que se cubre dentro de nuestro manual de seguro agropecuario”, acotó.
Al preguntarle sobre si han contemplado a futuro alguna compensación, Guevara, dijo que no. Lo que sí señaló es que si con el transcurso de los años, los felinos siguen atacando de manera descontrolada los hatos ganaderos y afectando a productores, el Instituto de Seguros Agropecuarios (ISA) contemplaría algún mecanismo de aseguramiento para los productores afectados.

“Por parte de productores ganaderos a nivel nacional, no se han recibido peticiones de incluir dentro de nuestros aseguramientos, el ataque Jaguar, ya que consideramos que no es en todas las regiones o provincias de nuestro país, que esta especie, está afectando a la población panameña”, agregó.

Problemas sobre la situación de la finca

El biólogo John Cleghorn dijo que una forma de mitigar la caza de jaguares por parte de ganaderos, es por medio de la capacitación y entrenamiento a los finqueros en el manejo y uso apropiado de la tierra. “La ganadería no es mala; sin embargo se debe realizar de una forma correcta, que no afecte al jaguar u otro animal silvestre”, enfatizó el científico.

El biólogo Ricardo Moreno indicó que los potreros no deben estar cerca de áreas boscosas. “Un error común es que los ganaderos no cuentan con cercas que separen la finca del bosque; esta falla le da acceso al jaguar a los animales domésticos y este procede con la depredación”, argumentó Moreno.

Samuel Valdés, Presidente de la Sociedad Panameña de Biología, dijo que la intención de los ganaderos, no es la de matar al jaguar; de hecho, en algunas ocasiones se le han acercado finqueros a fin de exponerles el problema y así buscar una solución económica a su pérdida y a la vez disminuir el riesgo de caza de estos felinos.
El experto Ricardo Moreno, expuso que una solución inmediata son las compensaciones para aquellos que han perdido sus reses; contó que en varias ocasiones le ha tocado sacar de su bolsillo para pagarle parte de lo perdido a los ganaderos. “Estamos en una situación crítica, en donde muchos pierden, pero el que pierde más de manera rápida es el jaguar. Cuando se toma la decisión de ayudar económicamente a alguna persona es para comprar tiempo”, concretó.

Con el transcurrir del tiempo se ha buscado el mecanismo o la forma de que el ganadero o campesino no mate al jaguar y en algunos casos hay que ayudar económicamente, mientras se buscan las opciones más aplicables y manejables en la situación en particular. Esta ayuda económica viene cargada de asesoría y de tratar de entrar en confianza con las personas para poder llegar a los mejores acuerdos y que todos perciban por qué el jaguar está matando en ese lugar.

Con referencia a los parámetros que deben cumplir las fincas, se solicitó información en el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA); pero respondieron que no cuentan con datos al respecto.
“No cuentan con información, pero es un tema que les compete. Ya hemos probado que el jaguar está con poblaciones bajas en muchos lugares gracias al conflicto que existe entre ganaderos y grandes felinos. El ganado, y otros animales domésticos, no son presas naturales del jaguar y no podemos seguir gestionando a tiros a esta especie prioritaria para la biodiversidad de Panamá”, sentenció Natalia Young de Fundación Yaguará Panamá, frente a la respuesta del MIDA.

Como parte de esta investigación se llegó a la conclusión de que el problema se puede abordar de manera distinta, con educación, asistencia técnica para el manejo de fincas y generación de opciones vinculadas al ecoturismo. Para esto las políticas agropecuarias, desde la transformación de fincas, asistencia técnica, fortalecimiento de capacidades, planes de desarrollo, seguros, préstamos y fondos no reembolsables del sector, deben considerar la gestión del conflicto jaguar-ganadería con utilización de la investigación científica como la principal herramienta. Esto permitirá desarrollar e implementar estrategias y medidas más eficaces de proteger el ganado para reducir la vulnerabilidad de las fincas frente al ataque de los felinos, en lugar de matar a los jaguares.

Papel de los planes de manejo

“Los parques nacionales tienen sin dudas problemas administrativos, muy seguramente por falta de recursos, personal y planes eficientes para su manejo la cacería ilegal, tala e intromisiones sigue siendo un problema real y palpable de estos santuarios de conservación”, destaca el biólogo John Cleghorn.
Siguiendo con su argumento el experto detalla que hay una mentalidad poco amigable con el ambiente y que las leyes que no son enérgicas para castigar a quienes quebrantan la ley.
Como se ha mencionado en varias partes de este especial, se han realizado algunas investigaciones sobre el jaguar dentro y en los predios o zona de amortiguamiento del Parque Nacional Portobelo. Esto se debe a que es una de las zonas en donde más se han registrado reportes de ataques al ganado por parte del jaguar y a su vez nos han contado un poco sobre cuántos jaguares se han sacrificado también.
El Plan de Manejo del PN Portobelo 2013-2022 registra que a lo interno del parque hay mamíferos representados por 17 órdenes, 40 familias y 157 especies. Hay 21 especies protegidas por ley.
En el documento se incluyen al jaguar, como una especie muy amenazada o en estado de desaparición debido a que requiere de áreas más amplias, son intolerantes a la presencia humana y su hábitat ha sido intervenido y alterado.
Al igual que el jaguar, el conejo pintado (Agoiti paca), el tapir o macho de monte (Tapirus bairdii), puerco de monte (Tayassu pecari) y venado cola blanca (Odocoileus virginianus),son animales protegidos por ley y que son amenazados debido a la alteración de su hábitat y presión cinegética que no es más que la ejercida por el ser humano cuando caza a los animales. El puerco de monte, conejo pintado, venado cola blanca son alimentos del jaguar, lo que representa una competencia directa al felino y lo que obliga al animal a buscar otras opciones de alimentación. Todo lo que un jaguar o un puma puedan depredar lo harán, como alimentarse de los animales domésticos.

Para un jaguar, un perro, un ternero, un novillo, una vaca, un caballo, una gallina, un puerco es un animal que es posible depredarlo y si estos están en soltura en especial en las noches y lejos de las casas principales, van a ser depredados por los grandes felinos

En la parte de Categorías socio-económicas del área protegida, dice que la población practica tradicionalmente la pesca y la caza de animales silvestres, agricultura de roza y quema. En el caso de la pesca tradicional es ejercida en varias modalidades con línea, buceo, redes, entre otras.
Dentro de problemas que presenta la fauna silvestre del lugar se reconoce que la cacería es una de las primordiales: “Dentro del parque se comercializa carne de tortugas marinas, langosta y conejo pintado. No hay registros de la cantidad de cacerías, ni el número de especies capturadas”.

 

Plan de manejo del PN Chagres 

El Plan de Manejo del Parque Nacional Chagres data de 1998, en su interior se deja plasmado que en el lugar hay registrados 131 especies de mamíferos. “Entre las especies refugiadas en el bosque primario están: tapir, jaguar, hormiguero gigante y puerco de monte”.

La cacería tiene un fuerte y negativo impacto en el área. En el año de elaboración de este plan se observó en la comunidad de San Juan de Pequení, cacería de varias especies como tucanes, tortugas, venado, mono tití con su cría y un armadillo. “Los indígenas también cazan conejo pintado, ñeques, macho de monte, mono cariblanco, iguana, puerco de monte y gato solo”. Al igual que en el PN Portobelo, podemos ver que los alimentos del jaguar son objetos de caza del ser humano.

En torno a la actividad pecuaria, se conoció que 134 de las fincas censadas en este parque practican la ganadería. Registraban un promedio de 26.44 cabezas de ganado por finca.

Emberá Drua, Parara Purú, Tranquilla y Victoriano Lorenzo, son las únicas comunidades que no reportan actividad ganadera.

En el área de Nuevo Caimitillo en Costa Arriba, se registraron 981 animales en la mitad del hectareaje utilizado para la actividad ganadera, es decir en 1,208.14 hectáreas. Con estos datos se deja claro la problemática que se da por la expansión de la frontera agrícola, situación que reduce los bosques y disminuye el hábitat de los animales silvestres.

Una encuesta realizada reveló que los habitantes no se oponen a salir de la zona, siempre y cuando reciban una alta indemnización por parte del Gobierno; si se toma en cuenta el alto valor que tienen los suelos.

Sobre la creciente expansión agrícola en esta y otras áreas, el presidente de la Sociedad Panameña de Biología, Samuel Valdés, detalló que va a mantenerse hasta haber eliminado la totalidad de las tierras boscosas y sin el impulso de una política para la ganadería y agricultura de avanzada, las tierras pobres en nutrientes, con altas pendientes actualmente son utilizadas para llevar a cabo una pésima agricultura bajo el auspicio del Ministerio de Desarrollo Agropecuario.

“El problema de la pérdida de cobertura boscosa por avance de la frontera agrícola, es un efecto de las malas políticas del sector agropecuario que perpetúa modelos agrícolas ineficientes”, enfatizó.

Sobre la expansión de la frontera agrícola el Ex Secretario General del Ministerio de Ambiente, Felix Wing, informa que es la principal causa de deforestación, seguida por la expansión de las ciudades.

Si bien es cierto no se puede sacar a las personas que viven de las áreas protegidas, a quienes se intenta convertir en los principales aliados de su conservación, estas personas deben cumplir con los usos permitidos en sus planes de manejo. De no hacerlo, se les puede imponer una multa, al igual que una pena de prisión de tres a siete años, conforme al artículo 406 del Código Penal.

Aquellas personas que invaden las áreas protegidas para establecerse permanentemente en ellas se les puede imponer una multa, una pena de prisión de tres a seis años, conforme al artículo 399 del Código Penal.

 

 

Nota: Al momento de editar todos los videos de este especial el licenciado Felix Wing, era el Secretario General del Ministerio de Ambiente. Sin embargo, un mes después, al publicar el contenido multimedia completo, Wing ya no ejercía el cargo.