Educación ambiental: La respuesta

El biólogo panameño, Ricardo Moreno, dio ejemplos de comunidades en donde la educación ambiental ha jugado un papel relevante y a la vez ha servido de sustento para los lugareños. La comunidad de Quebrada Ancha, es una de las zonas en donde han sabido manejar y aprovechar que el jaguar transita por sus fincas y áreas cercanas a la comunidad. “Le enseñamos a sacar moldes de huellas en yeso y ellos venden las huellas a los turistas que llegan al lugar, además realizan el tour del Camino Real y otro que se llama en Busca de la Huella del Jaguar”, añadió.
La comunidad de Pijibasal es otra con la que se trabajó en el Proyecto del Fondo Darién entre el 2012 a la fecha. Ellos son vecinos del Parque Nacional Darién (PND) y lo que se espera es que ellos asuman algo de la protección del parque, pero además se han entrenado como guías de turismo y ayudan con los proyectos de cámaras trampas y radio telemetría GPS que se tiene en la zona. Moreno agregó que hay otras comunidades más que han recibido los talleres y se han sensibilizado.
Otro lugar es Chiguirí Arriba, Tavidal Arriba y San Miguel Arriba en Coclé en donde se han dictado talleres y charlas a los comunitarios y además se ha logrado colocar cámaras -trampas en 4 fincas donde se sabe (gracias a ellos) que el jaguar pasa en esas fincas. Con esta información  se puede conocer cuántos jaguares hay allí, a su vez los lugareños se preparan para tomar fotos del felino para venderlas; de esta manera comprenden que conservar el jaguar les puede dar dividendos económicos.

En tanto, Natalia Young de Fundación Yaguará Panamá, informa que en el país se cuenta con modelos exitosos de comunidades que coexisten con los jaguares y que han podido desarrollar alternativas económicas vinculadas a la conservación de este felino, a través del ecoturismo. Este es el caso de Quebrada Ancha en el Parque Nacional Chagres y Pijibasal en el Parque Nacional Darién.

Nota: Al momento de editar todos los videos de este especial el licenciado Felix Wing, era el Secretario General del Ministerio de Ambiente. Sin embargo, un mes después, al publicar el contenido multimedia completo, Wing ya no ejercía el cargo.

Los pobladores han sido entrenados para identificar las huellas del felino y reproducirlas con yeso, además de participar en el monitoreo del jaguar y en la revisión de las cámaras que integran el sistema de foto trampeo que permiten observar a los felinos y otras especies en su hábitat natural, al igual que en las campañas para la colocación de collares GPS en felinos, puercos de monte y tapires. Además, la venta de las réplicas de huellas y fotos de las cámaras trampa, las actividades de guías turísticos o para proyectos de investigación científica y, otras actividades turísticas complementarias, generan ingresos adicionales para las comunidades.

Por su parte, el biólogo, Jhon Cleghorn, expresó que estos poblados son claros ejemplos de que se está mejorando y, por la vía correcta. En tanto, hizo énfasis en que hace falta mucho más, “no solo debe venir de ONGs, sino debe ser un asunto de Estado y de todos los panameños… Panamá vale mucho más verde, que lleno de cemento”, priorizó.

Cámaras trampa

Referente a las cámaras, el biólogo Ricardo Moreno, dijo que se cuenta con más o menos  130 estaciones de cámaras-trampa en el campo. Este equipo está distribuido entre parques nacionales y en algunas fincas privadas que funcionan como corredores biológicos.

Algunas de las cámaras son monitoreadas por los propios lugareños que en ocasiones han tenido conflicto con el jaguar. La idea es que hacia el futuro, muchos de los pobladores de estos lugares sepan cómo manejar este equipo y así poder monitorear mejor al jaguar y las otras especies que con él coexisten de una mejor manera. Que vean en el jaguar una ayuda y no un enemigo.

A la vez, hay comunidades como Quebrada Ancha en el área norte de la ciudad, que aprovechan la huella del jaguar, la plasman en yeso y luego proceden a venderla. Se pretende que otras comunidades puedan imitar esta actividad ya que es una entrada económica muy satisfactoria y al mismo tiempo sirve como recuerdo para las personas que la compran.

Ley de Incentivos Forestales ¿Una solución?

Felix Wing, Ex Secretario General del Ministerio de Ambiente, dijo que una vez sancionada, la Ley de Incentivos Forestales, se establecerá un fondo rotativo de 15 millones de Balboas anuales, que financiará proyectos de pequeños productores que sean propietarios o poseedores de 2.5 hectáreas o más, ya sea individualmente o asociados entre sí.
Dichos proyectos deberán estar destinados a mantener o aumentar la cobertura boscosa, podrán combinar cultivos agrícolas y la cría de animales en forma sostenible; estarán sujetos a una evaluación y podrán ser renovados. Se espera que esto ayude a disminuir la presión que enfrentan los jaguares.

Jaguares en cautiverio

Con el pasar del tiempo en el país se ha buscado trabajar con las comunidades en educación y extensión y se ha tratado de promover que la gente evite matar más jaguares. Usualmente los jaguares hembras que acaban con el ganado y tienen crías, son capturados y después se convierten en estos individuos que al final quedan en cautiverio.

“Un jaguar en cautiverio que no esté en un programa de reintroducción es un animal que no aporta en nada a la genética o supervivencia de la especies”, enfatizó el biólogo Ricardo Moreno.

“La experiencia de visitar un zoológico genera en los niños y adultos sensaciones diferentes, según el estado en que se muestren los animales. Una jaula es siempre signo de opresión, maltrato y ausencia de libertad, no obstante, la experiencia en la exhibición de animales salvajes con fines educativos ha avanzado muchísimo, nuevas tecnologías y métodos constructivos han reemplazado las jaulas, permitiendo que la experiencia de ver un animal en cautiverio sea completamente diferente, tanto para el observador, como para el observado”, manifestó el presidente de la Sociedad Panameña de Biólogos, Samuel Valdés.

El experto indica que en Panamá no existen instalaciones que permitan que la experiencia de visitar un zoológico con animales salvajes, pese a ser la mayoría de las veces, pobre.
También planteó que la sensación de lástima no ayuda a conservar las especies, ni mucho menos le da un valor positivo en términos de conservación. Se requiere que la experiencia de los zoológicos educativos sea positiva y estimulante, que llame al visitante a emprender esfuerzos por la conservación de la especie en su hábitat y, que no distraiga su atención por las condiciones precarias de la exhibición.